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Este paseo por el Calatayud Monumental
lo iniciamos visitando la
Iglesia de
San Juan el Real
levantada por la Compañía de Jesús al
instalarse aquí en el siglo
XVII pero su expulsión en el XVIII dejó
sin concluir la decoración de retablos,
como
puede verse hoy en día. Es un templo de
factura barroca, con elevada torre, de
planta en cruz latina y capillas entre
los contrafuertes comunicadas entre sí,
sobre
las que descansa una tribuna abierta a
la nave central por medio de ventanas.
El
crucero se cierra con cúpula con
linterna, sobre pechinas, que están
decoradas por
lienzos de seda pintados por Francisco
de Goya, representando los cuatro Padres
de la Iglesia occidental (S. Agustín y
S. Ambrosio, obispos, S. Jerónimo
cardenal,
y el papa S. Gregorio, el Magno).
Caminando por la Avda. de San Juan el
Real,
dejaremos a ambos lados el antiguo
conjunto Jesuítico, que alberga
actualmente
la sede de la UNED y los juzgados, hasta
llegar al nuevo
Museo Arqueológico
que ha sido inaugurado en 2007 y recoge
una interesante colección de materiales
arqueológicos, principalmente de
Bílbilis, así como la obra del pintor
Francisco
García Torcal. Cuando abandonemos el
Museo, nos encontraremos con la
Fuente
de los Ocho Caños y la Puerta de Terrer,
la que atravesaremos por su arco, para
llegar a la Colegiata de Sta. María La
Mayor, que como ya hemos indicado está
declarada Monumento Nacional y su
mudéjar Patrimonio de la Humanidad.
Ascendiendo por la calle Amparados
llegamos hasta la iglesia de
San Andrés,
templo que conserva su fisonomía
mudéjar, se admite que es una de las
parroquias
fundadas tras la reconquista por Alfonso
I el Batallador. Es una iglesia de tres
naves,
de distinta altura, cubiertas con
bóvedas de crucería simple de nervios
diagonales,
con sección de triple baquetón.
Destacando su torre mudéjar de planta
octogonal,declarada Patrimonio de la
Humanidad.
Continuamos nuestra visita por la calle
San Miguel
hasta llegar al arco que lleva
su nombre y a la
Pza. del Olivo, una plaza
recoleta, donde podremos descansar, en
una zona tranquila y llena de encanto.
Ya más descansados, bajaremos por la
calle
Gotor, donde podemos ver dos muestras de
palacios de estilo aragonés, con galería
de
arquerías corrido y gran alero, uno de
ellos, el del palacio de los Sesé con un
magnífico artesonado de madera. Así,
poco a poco, paseando, llegamos a la
magnífica
plaza
de España
muestra de plaza porticada, en la que
llama la atención la inclinación de sus
casas, debido a las características del
subsuelo. Aquí se situaba el zoco, el
núcleo mercantil musulmán y aquí
permaneció hasta la segunda mitad del
siglo XX (año 1976), siguiendo el plano
urbano medieval de las ciudades-mercado.
Durante años fue también utilizada para
la realización de los espectáculos taurinos.El edificio de la antigua Casa
Consistorial es del siglo XVI, reformado
en el XIX. La mayoría de las casas de la
plaza son de los siglos XVII y XVIII.
Entramos en la pequeña calle peatonal,
llamada la Bodeguilla, para acceder a la
iglesia de San Pedro de los Francos,
joya gótico mudéjar, cargada de historia
y que cuenta con un magnífico órgano
nido. De aquí nos vamos al museo de la
Dolores, situado en la Hospedería del
mismo nombre, donde podemos ver cómo se
ha tratado el personaje en el teatro,
cine y música a lo largo de los años.
Continuamos con una visita a la
Colegiata del Santo Sepulcro en la cual
destaca su baldaquino, y para terminar,
volvemos a callejear por pequeñas calles
y plazas que nos llevan hasta el
Auditorio de San Benito, su puesta en
funcionamiento en el año 2002 como Aula
Cultural, ha supuesto la recuperación de
un edificio del siglo XVI y dotar a la
Ciudad de un magnífico espacio para la
organización de conciertos,
exposiciones, etc.
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