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El Museo de Calatayud sintetiza como pocos, la
esencia de la vida en una pequeña ciudad romana de tipo provincial
Bilbilis Augusta, en sus más diversas facetas, así como la riqueza
patrimonial de la comarca que representa. Pero el nuevo museo es
algo mas y su futuro pretende alcanzar metas mas amplias para
cumplir con su función educativa y social.
Fue creado en 1972 por el entonces Ministerio de
Educación Nacional como Museo Municipal, a partir de los materiales
pertenecientes a la Colección Arqueológica del Centro de Estudios
Bilbilitanos. Se nutrió a partir de entonces sobre todo de los
materiales procedentes de las Excavaciones Arqueológicas de Bilbilis
así como con los aportados por particulares o procedentes de
prospecciones oficiales y hallazgos casuales. La gestión del Museo
fue transferida a la Comunidad Autónoma de Aragón, siendo incluido
en 1991 en la Red de Museos de Aragón. Su titularidad y gestión son
del Ayuntamiento de Calatayud.
Su ámbito, aunque con una representación
principal del yacimiento de Bilbilis, pretendió desde su comienzo
ser representativo de la Comarca de Calatayud. Aunque sus fondos son
básicamente arqueológicos, de todas las épocas, dada la dilatada
historia de Calatayud, cuenta, entre otros, con obra pictórica y
escultórica moderna y contemporánea. Destaca por su amplitud la
donación Torcal, además de artistas reconocidos como Mariano Rubio.
Una representación de artistas bilbilitanos con vocación mas
localista la constituyen: José Llanas, Angel Espinosa, Joaquina
Zamora, Martínez Blasco, Díaz, Lázaro Serón, Marteles o Ibáñez. La
fotografía, tan importante en Calatayud, tendrá un espacio
representativo con vocación de futuro y escaparate permanente de la
excelente y reconocida escuela de fotógrafos bilbilitanos, José
Verón, Manuel Micheto, Jorge Miret, Jesús Macipe, Ricardo Cortés,
Angel esteban, Juan José Verón Lassa, etc.
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El Museo atravesó desde su creación por diversas vicisitudes. Las
primeras instalaciones se inauguraron en 1978, las segundas en 1984,
con la adecuación de una sala en el palacio de la Casa de la
Comunidad de Calatayud, en donde permaneció hasta el año 2002,
trasladándose a la tercera ubicación provisional el antiguo Colegio
de los Claretianos, ante la necesidad de convertir el Palacio de la
Comunidad en sede de la recién creada Comarca de Calatayud. Su nueva
y definitiva sede en este edificio que combina la recuperación
monumental y la obra nueva, marca el comienzo de su futuro en la
Calatayud del siglo XXI.
El Museo está formado por tres plantas
principales mas una serie de espacios expositivos y de tránsito
junto a lugares de representación, servicios y almacenes. Una
arquitectura moderna y funcional caracteriza la parte de nueva
fábrica que se imbrica magistralmente con lo conservado del viejo
convento, su claustro y la iglesia aneja al mismo como telón de
fondo.
El uso de grandes espacios diáfanos, amplios
ventanales que enmarcan paisajes naturales y rincones monumentales
bilbilitanos, permiten trascender fuera de sus propios límites
arquitectónicos y convertir ese espacio externo, ese paisaje urbano
en parte del mismo proyecto museístico. Se trata de hacer
confluir en la retina del visitante lo antiguo y lo nuevo, el
exterior la ciudad que vive en su entorno natural con los restos
conservados que evocan su historia y su pasado lejano junto con
manifestaciones artísticas mas recientes.
El Museo de Calatayud, tanto tiempo añorado, se
presenta ahora como una realidad que mira al futuro con optimismo.
Desea crear ese futuro con el sosiego que requiere una nueva
museografía acorde con los tiempos. Esa museografía que marcará la
segunda etapa, tras esta primera de construcción de la obra civil y
de crear espacios va a comenzar. Ahora toca repensarlos y adaptar
cada pieza a su entorno interior, crear ese hábitat íntimo en el que
se respire ordenadamente la historia bilbilitana y comarcana junto
con el desarrollo cultural que ha marcado el paso de los siglos. El
Museo del futuro se ha construido ahora pero se sigue perfilando en
sus formas interiores, en la distribución de sus espacios y piezas
lo mismo que el alfarero o el escultor modelan en barro sencillo la
obra magistral que saldrá de sus manos una vez se concluya. Nuestro
museo inicia con modestia esa fase de fecunda creatividad interior
con el apoyo institucional y la ayuda de los bilbilitanos para
mostrar a todos el orgullo de la propia historia.
Más Fotos:
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